PECECITO DE LA ROCA
           
Blandas te mecen
Con su verde ondear
El viento del tiempo 
 Y las olitas del mar.

Las enaguas en que  bulliste
Salmonetito  de coral,
Sobre el limo hoy te arrullan
Nanas de eternidad.


                                                                                
Al rebalaje de octubre 2019       

SAN EDUARDO



AYER, EN SAN EDUARDO, HONRANDO A LOS NUESTROS


Al pie del olivo, del que junto a otros vecinos, que un día fueran parte del olivar y cortijo de los Bustos (que el pueblo por bendita peculiaridad fonética llamaba de los Justos), y de los que otro día, desbasté las varillas oraculares que alumbran mis tramos oscuros, hoy, reposan sus restos. Nacido en la Alameda de Málaga en el último cuarto del XIX y casado en Marín García de donde vinieron ya en familia en los convulsos  comienzos de los 30 del pasado siglo, aquí crió a sus hijos, amó a su esposa y cuidó su Hacienda (de San Francisco). Fue, en el decir circunstante –yo llegaría años más tarde al relevo, y un poco más todavía el que portaría el testigo de su nombre, y al que hoy también en memoria celebramos los arriba concertados- un buen creyente, hombre bueno y jovial, al que tocó esta suerte familiar y en cuyas tierras, fue su libre voluntad, quiso dejar sus restos descansar. Descansa en paz, abuelo Eduardo.


FOTO DESIREÉ LÓPEZ MARTÍN
(De derecha a izquierda: José Eduardo Cantero Morales, José Antonio Cantero de Bustos, Inmaculada Morales Manchado y Diana Cantero Morales.)         








DÍA DEL MAESTRO CONFUCIO





DÍA DEL MAESTRO




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RINDIENDO COSECHA

              Repasando la palma de la era  al trujal, -creo qué ajustado a necesidad y respeto del rebusco-, vengo doblando la edad que tenía  aquel fin de verano en que partí con las Mutaciones  a los umbrales del presente otoño, acompañado por los dulces violines de Vivaldi y los cargados aleros del joven John Keats, a compartir  de las gavillas, viña y olivar, ya –espero, que buen pan, vino y aceite- con  vosotros, celebrando al Tiempo, y el día del Maestro (KungTse, 28 de septiembre). 




José Antonio Cantero de Bustos
Presidente Asociación Española para el Estudio y
Divulgación de las Mutaciones







PRIMICIAS DE ESTE VERANO 2019




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“Y así es siempre en toda obra grande entre los hombres, y es que la tal obra, si ha de ser de veras grande, ha de hacerse en obsequio de hombre; de hombre o mujer, mejor de mujer que de hombre. El fin del hombre es la humanidad, y la humanidad personalizada, hecha individuo, y cuando toma por fin a la naturaleza es humanizándola antes. Dios es el ideal de la humanidad, el hombre proyectado al infinito y eternizado en él. Y así tiene que ser. ¿Por qué habláis de error antropocéntrico? ¿No decís que una esfera infinita tiene el centro en todas partes, en cualquiera de ellas? Para cada uno de nosotros el centro está en sí mismo. Pero no puede obrar si no lo polariza; no puede vivir si no se descentra.  Y ¿adónde ha de descentrarse sino tendiendo a otro como él? El amor de hombre a hombre, de hombre a mujer, quiero decir, ha producido las maravillas todas.” 

                     Unamuno
      (Vida de Don Quijote y Sancho)







Baltasar Gracián: “Oráculo manual y arte de prudencia”

Todo está ya en su punto, y el ser persona en el mayor. Más se requiere hoy para un sabio que antiguamente para siete; y más es menester para tratar con un solo hombre en estos tiempos que con todo un pueblo en los pasados.






PRESENTACIÓN

El  presente ensayo de aproximación a la venerable tradición de las Mutaciones de los Chou, abordando el Orden de  la Secuencia del rey Wen a través de la generación mutacional de lo Creativo, aunque nacido sobre larga  preñez de vivida y entusiasta labor, es  sin embargo antes bien,  inesperado fruto de  espontánea eclosión. La suerte de estar de ronda –ya  a la espera de los 72- en lo que con cierta legitimidad puedo llamar la propia suerte. Aquí cabría decir como decía nuestro Sancho en el inmortal Don Quijote: “Soy quien júntate a los buenos, y serás uno de ellos…, yo me he arrimado a buen señor y ha muchos meses que ando en su compañía, y he de ser otro como él, Dios queriendo.” Así pues, con el agraciado  valimiento - más allá de la labor personal, que otras u otros  más aptos podrán mejorar-  puedo   atreverme a afirmar,  tomando del Sefer Ietziráh (Libro de la Creación),  la advocación de  la letra  Vav (46):
                  “Hablaré de tus testimonios delante  de los reyes y no me avergonzaré.”
            Estructura secuencial del rey Wen con  los arquetipos generados por Ch´ien, redando entre sí  la proyección de sentido de lo ontológico universal, por medio de los nexos vinculantes o las seis  expresiones lineales del duque de Chou.






                                       1. LO CREATIVO

Trigramas componentes: Ch'ien / Ch'ien


Secuencia  (…Activación de principios universales…)


Ch´ien / Lo Creativo, es expresión tradicional con la que se designa al arquetipo generador de las Mutaciones de forma unívoca, cuya representación iconográfica más inmediata  es el Cielo.

 Constituido en base a sí mismo como afirmación actual o principio de mayor elevación y trascendencia, se lo representa  formalmente por medio de un hexagrama de  líneas  indivisas  que de abajo arriba, en base a la cuádruple reiteración del propio semisigno (Ch´ien / Lo Creativo)  así lo constituyen, dando   lugar con las líneas 1ª, 2ª y 3ª, al trigrama interior o inferior de los componentes; con las líneas 2ª, 3ª y 4ª, al trigrama interior o inferior de los nucleares; con las líneas 3ª, 4ª y 5ª, al exterior o superior de los nucleares; y con las líneas  4ª,5ª y 6ª, al exterior o superior de los componentes.

El dictamen  de carácter  sapiencial y oracular que tradicionalmente lo define  es:


“ELEVADO. LOGRO/ÉXITO.
PROPICIO.  (por la)  PERSEVERANCIA.”





DE DONDE:


            ELEVADO

                        El primer principio, se corresponde con el amor o  la  máxima elevación  de consciencia que, comprende, abrasa y trasciende a la creación universal, y que por tanto comporta  en su proyección de sentido sobre la humanidad, también a los  principios de Logro, Propicio y Perseverante. 


            LOGRO/ÉXITO

                        El Logro y/o Éxito, atiende a la  optimización de aquello  de que se trata,  conforme  a principio,  desarrollo y finalidad  concreta que le corresponda por patrón, espiritual y material, dentro de  especie, género, grupo, clase,  etc., etc.


            PROPICIO - PERSEVERANTE

                        Y la subdivisión “Propiciando-Perseverantemente”, implica la necesidad de atender al asunto (sea de la consulta oracular  en cuestión) conforme a los principios ya expuestos, cuando nos mueve la novedad, con su impacto e inmediata  suscitación y posible entusiasmo, y luego, más tarde durando en el tiempo, cuando la rutina y el desgaste que los distintos estados de ánimo se nos vayan imponiendo por la inevitable variedad de las circunstancias. Sobre ello, también habremos de estar necesariamente abiertos y dispuestos  ante los cambios que vengan impuestos a aquello de que nos ocupamos por su propia evolución en el contexto general al que pertenezca.     
                         




                          A  UNA MADRE DEL COLEGIO DE MIS NIÑOS






Flor discreta, a penas hurtada, de capuchinos.
Breve tiempo florecida y de amor
En tiernos capullos de color,
Esparcida al universo perfumada.

Voces de la calle y del mercado,
Trajín de autos, horarios y colegios;
Trinos presos al sol
De mixtos, canarios y jilgueros.

Hola y adiós, vecina, que te fuiste
Tan sencilla y discreta como viviste.
Adiós y hola, vecina, que hoy volviste,
A mi corazón, allí, donde persistes.


Sábado 3 de agosto 2019  

-J. A. Cantero de Bustos-



I CHING ASOCIACIÓN PARA EL ESTUDIO
 Y
 DIVULGACIÓN DE LAS MUTACIONES

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http://asociacioniching.blogspot.com/p/asociacion.html


RPI 201699903244827



I KING  III

LÍNEAS RESONANTES




"La tarea no es tanto la de ver cosas que nadie ve, como la de pensar cosas nuevas, sobre cosas que todos han visto, pero no de esa manera"

                                          Schopenhauer






PRÓLOGO - I KING III

             

"(Libro de las mutaciones, único libro de oráculos cuyas reglas nos haya transmitido la Antigüedad, se compone de figuras gráficas: tres líneas continuas y tres discontinuas en todos los órdenes posibles)."

            En marco de entusiasta búsqueda autodidacta y quinceañera, inmerso en  la lectura de El retorno de los brujos (Plaza & Janés) y ya  en el  capítulo IV dedicado al REDESCUBRIMIENTO DEL ESPÍRITU MÁGICO,  me sorprendió la primera referencia al Libro de las Mutaciones a través de la arriba mencionada cita.
            El retorno de los brujos, introducción magistral  a la Escuela del Realismo Fantástico, obra debida a la ingente y meritoria labor regeneradora de sus creadores, Louis Pauwels y Jacques Bergier,  suscribe y proclama  así  en su prefacio:
            "No hemos descubierto ningún guru; no nos hemos convertido en discípulos de un nuevo mesías; no proponemos ninguna doctrina. Nos hemos esforzado simplemente en abrir para el lector el mayor número posible de puertas, y, como la mayoría se abren desde el interior, nos hemos apartado para dejarle pasar. "

           


            Camino delante, para el 69, tenemos noticia acerca de la publicación en Ciudad de Méjico de una versión "Yi Ching, Libro de los Cambios", realizada por Malke Podlipsky Donatti  en base al libro primero de la obra tradicional  de Richard Wilhelm (la mencionada edición, sin embargo,  no tuvo distribución en España).     
            Habría que esperar al comienzo de la siguiente década para que llegara (¡en buena hora!), la primera versión del Canon de las Mutaciones (I Ching), de la mano del  autor de la misma, escritor y periodista peruano de origen checo, Mirko Lauer:
            "Esta edición incluye todo lo necesario para realizar una consulta. A pesar de que no se trata de una obra erudita, como pretenden ser algunas obras realizadas en otros idiomas, esta edición permitirá al lector en lengua castellana un contacto profundo con un libro que llega por primera vez al ámbito cultural latinoamericano y español." Prosigue más adelante el autor: "La selección y traducción de los textos ha sido realizada consultando diversos textos*  y siguiendo muchas de las pautas sentadas por la edición original del misionero James Legge a cuya obra, terminada a finales del siglo pasado, me he remitido siempre en busca de un alivio para mis innumerables dudas."  
*(Aquí Lauer cita una decena de versiones expresas en lengua inglesa)



            -Entrañabilísimo recuerdo a las ediciones de bolsillo de Barral Editores-   
El siguiente lustro de la década, que  culminaría caracterizado por las traducciones del alemán en torno a la obra  de Richard Wilhelm;  muestra también entre su trama las autorías personales  del Norteamericano Louis T. Culling y la del argentino Héctor V. Morel, ambas desde Buenos Aires: la primera "El Increíble I Ching  a través de Editorial Dédalo en el 76 y la segunda en 1.980 " Y Ching" de Editorial Kier S.A. Otras aportaciones reflejas en el lustre del lustro, estarían constituidas por la aparición en octubre de 1.976 del primer número de Investigación y Ciencia -Edición en español de SCIENTIFIC AMERICAN- que ya desde

" LA PORTADA

            >>La ilustración de la cubierta se basa en un amuleto chino en el que se disponen los ocho trigramas del I Ching  en torno al t´ai chi t´u, viejo símbolo del yin y del yang (véase  `juegos matemáticos´, página 111)",
            es  guiño cultural e invitación a la lectura  del artículo de siete páginas con las que el conocido divulgador científico y filósofo norteamericano Martin Gardner,  pretende acercarnos, de algún modo, al Libro de las Mutaciones. Justamente   un año más tarde (octubre del 78) aparecería "la otra aportación refleja del lustro" con el monográfico de la colección Otros Mundos de Plaza & Janés,  dedicado a Las Artes Adivinatorias, que llegará de

manos del escritor Jean-Claude Frère quien  en  capítulo de dieciocho páginas que comienza así:



"EL  I CHING

            >>Quintaesencia de una sabiduría inmemorial, el I-Ching plantea, más que cualquier otra actividad esotérica, problemas acentuados a los hombres de ciencia contemporánea. El I Ching escapa a la visión clásica de las artes adivinatoria: es una concepción global del mundo, no limitada a la China del segundo milenio antes de nuestra Era, pero que, más que nunca, puede satisfacer las más vastas interrogaciones del lógico contemporáneo. ", 


 también de algún modo, nos hace vislumbrar a I Ching. 



            Volviendo sobre los fundamentales rasgos de carácter con que en  la segunda mitad de la década destacaría a las versiones y traducciones en torno a la obra de Richard Wilhelm,          cronológicamente:
            A través de Cuatro Vientos, Editorial, y mano de la doctora de origen letón afincada en Chile, Helena Jacoby de Hoffman, a la que cedemos la palabra, nos llega "I Ching El Libro de los Cambios":
            1.976   "La presente versión española corresponde sólo a la primera parte del libro de Richard Wilhelm `I Ging, das Buch der Wandlungen´. Sobre el contenido de la segunda y tercera parte del libro uno puede orientarse en págs. 57 y 58, en la introducción de Richard Wilhelm."  


Además del magnífico Prólogo de la Traductora e inclusión de la mencionada  Introducción y Prefacio de Richard Wilhelm, la eminente doctora vierte en Notas de la
Traductora un valiosísimo caudal de amplificaciones culturales clarificadoras, sobre el origen, carácter e interacción de los trigramas entre sí y en la constitución estructural de los  hexagramas.     
             
            1.978   Ediciones Guadarrama, en su Colección Universitaria de Bolsillo Punto Omega (Sección: Filosofía Número 222), de manos del traductor Ramón Ibero nos sorprendería muy especialmente con    La Sabiduría del I Ching debida a Richard Wilhelm.
            1.979  Richard Wilhelm / I Ching / El Libro de las Mutaciones / Versión completa con presentación y notas de D.J. Vogelman / Prólogos de C. G. Jung, Richard Wilhelm y Hellmut Wilhelm y el poema: "Para una versión del I King" de Jorge Luis Borges / EDHASA

            Sobre el pujante tocón raigal de los 70, el primer vástago del nuevo tiempo en versar acerca del "Significado del I Ching" ( Ediciones Paidós Ibérica, S.A. -1.980-) fue Hellmut Wilhelm, eminente sinólogo, hijo de Richard Wilhelm.
            El año 82 nos mostraría en paralelo la versión directa del chino al inglés (traducción de Rafael Lassaletta y edición de Edaf -Madrid-) del británico John Blofeld; y la española "I Ching La Biblia China" de Producciones Editoriales en Barcelona, debida al Dr. Frederick L. Beynon.
            En el ochenta y tres, de nuevo en paralelo pero ocupando distantes posiciones en el espectro, la enjundiosa primera versión directa del chino a nuestra lengua debida a Carmelo Elorduy: "Libro de los Cambios", publicado por Editora Nacional;  y, la publicada en Colección Mancias por Ediciones Doble S.R. L. de Madrid, en su número correspondiente a I Ching, de R. H. Wilson.         
             (Memorable mención me merecen, luminosos referentes durante el decurso: C.G. Jung,  Hermann Hesse y Jorge Luis Borges.)  

            Algo más que doblado el tiempo de aquella primera referencia adolescente del Libro de las Mutaciones e incorporada  la nómina precedente a la fragua personal de lo por el  camino acopiado, el arribo a los 80 en la treintena, presentaba exigencias de comprometida muestra  en el crisol. Salvar las circunstancias  del yo allí entramado conforme al mayor nivel de verdad por él reconocible era la vía  y el medio fue I Ching. Principios, familia, profesión y pasos inmediatos, conforme a necesidad, fueron revisados a la luz de Las Mutaciones. En el otoño del 83, tras el crisol, agua en la nueva singladura. Determinación y briega, mucha briega de vida y exploración por delante sin más horizonte que a donde la corriente braceando,  ya con Confucio o Heráclito, me llevara.

            "Auscultaba la latencia del mare mágnum global tratando de captar entre sus venerables corrientes el corazón de la sintonía, la posible regla que cual el código genético en lo biológico -más allá de contexto cronológico y cultural de plasmación- contuviese en cuanto al devenir de la ética, equiparable escala de principios activos, cuando sucedió. Con tal prisma y bajo aquella rutilante vía láctea, el corazón en la boca y entre las manos la aleatoria danza de las varillas de olivo -que estrenaba a la sazón-, pasaba reverente el tamiz por fuentes, cantos, himnos y aladas palabras sagradas de las lenguas humanas, cuando al enfocar el Decálogo del Sinaí (Ex.20. 2-17), el reflejo proyecto por I Ching (respuesta oracular constituida por el Hexagrama Nº 1. Lo Creativo / El cielo, que con mutación en las líneas centrales 2ª,  y  5ª -esta última además gobernante del signo-, complementa el Hexagrama Nº 30. Lo Adherente / La Claridad), desembarazó en luces toda posible oscuridad."   


 (La cita que precede corresponde a la Introducción de mi primer hito en  la singladura:
"Fundamento Ético Universal El Decálogo del Sinaí y su proyección oracular mediante imágenes y sentencias del I King", 1.995.)
            Tras el centelleante encuentro de  fuentes de principio, henchido en lo personal por el numinoso  balón de oxígeno, no quedaba otro aquí y ahora que tratar de alinearse en el inmediato fluir de la corriente:  
            Aproximación a imágenes y sentencias, auto conducción, e instrumentalización  técnica de verificación y orientación.
            Siete años después, al emerger buscando puerto para publicar lo redado,  Ting / El Caldero Oracular de Yi Ching, "coincidiendo, por acaso, no de propósito, con la celebración del tercer centenario de la publicación del Quijote" que diría D. Miguel de Unamuno, para la publicación de su Vida de Don Quijote y Sancho; en nuestro caso fue el quinto de la Hispanidad. Impensado pero urgido -nobleza obliga-, añadimos pues, franja roja de celebración y monedas oraculares alusivas con el signo Li en el reverso y la nao hispana cruzando por el centro (el signo Ting, constituyó el valor de la cara Yang). Alzado al efecto en puntual editor, la modesta  edición de 500 ejemplares, contó además (color del tiempo) con un  diskette conteniendo  texto  y memoria de consultas.  Del agua vio la luz el 12 del 10 del 92.
            Sentadas las bases de unicidad de sentido correspondiente entre los principios que informan a Oriente y Occidente (aquí representados por el Celeste Imperio y el  Pueblo del Libro) y ello se da de modo natural, reflejo, en los hexagramas primeros: Ch´ien / Lo Creativo y K´un /La Tierra; por añadidura personal, diría que el libro presentaba como nuevo algunos paralelos culturales autóctonos y alguna pincelada local.
            Camino: tras algunos años de divulgación del canon y clásico en medios, grupos interesados y  talleres de aproximación; fueron (por definición de la vertiente de continuidad)  muy especialmente las clases regulares para la comprensión del lenguaje y uso oracular,  las que gracias a su paulatina sedimentación sobre  la secuencia circular de hexagramas, líneas y hexagramas generados con la mutación,  acabaron acrisolando la plantilla de I King II o La secuencia de los 448  oráculos, básicos, uno a uno, cuyo registro se realiza, ya remontado el milenio, en 2.001
            54 años y empezaba a comprender el decir de Vigny en el que  afirma que "Una vida lograda es un sueño de adolescente realizado en la edad madura." 
            Gira el Samsara, aprieta Sísifo la frente y teje, desteje y vuelve a entretejer,   la  fiel  Pénelope, la in finita trama...



            Entre 2.008 y 2.012  remontando vuelo con la Web " Dragón volando en el Cielo" a fin de enmallar en la red de la noosfera teilhardiana,  los trabajos  directos sobre  Las Mutaciones y algunos de los con ella instrumentalmente  realizados,  de nuevo "coincidiendo, por acaso, no de propósito," veo flambear Wei Chi, signo Nº 64 del Libro de las Mutaciones, Antes de la Consumación, coronando los cimborrios del Pilar:
            "Vestigios Herméticos en la Basílica del Pilar", de mano de su develador, el Dr. aragonés José Manuel Chamorro Navarro.
             Nueva conmoción y singularísimo regalo con que enraizar la obra y embellecer portada. Así, en 2.012, con el desdoblamiento del contenido de página de Dragón volando a la recién creada de I Ching Asociación Española para el Estudio y Divulgación de las Mutaciones, I King II o Generación Occidental de las Mutaciones,  pudo así, con tal estampa, cruzar  cubierto.  
            También para cuando la concepción de I King III, en 2.016, de aquella subida a Zaragoza en cuanto nos fue posible -primavera de 2.009-, sin saber,  teníamos reservada portada. 
           
            ("...en el centro del hemisferio boreal que es el permitido a los hombres  -de La Divina Comedia  recita  Borges -  está la montaña de Sión. A noventa grados de la montaña al oriente, un río muere, el Ganges; a noventa grados de la montaña, al poniente, un río nace, el Ebro.")   

            Girando vista sobre la vuelta de ciclo, pie en tierra ya de la septena jubilar, a 56 años de aquella primera mención de Las Mutaciones y  35  de vocacional abrazo y labor; tratando de ceñir por la abierta espiral del tiempo, el mandálico circulo de su reflexión  al centro; se fue destilando en los últimos años el fruto postrero que en torno a Ting / El Caldero Oracular de Yi Ching (I) comenzamos y que a través de este brindis, deseo compartir  ahora.                       
                        I King III / Líneas Resonantes, continuidad refleja de I King II o los 448 oráculos básicos, uno a uno, al incluir en paralelo  los textos oraculares  correspondientes a la mutación obtenida en consulta y el del nivel par  en la estructura del hexagrama  complementario, exponiendo la bisección de la unidad básica oracular en  cruce de trayecto helicoidal con su nivel par, gracias a su objetivación en perspectiva, permite amplificar la capacidad  oracular,  ganando al tiempo  profundidad sapiencial.    


  I KING II 
LOS 448 ORÁCULOS BÁSICOS, UNO A UNO










                             I KING III                          
              LÍNEAS RESONANTES
                                     

TRAS LA PORTADA



“Reúne el Cielo y la Tierra y expande el orden en la Naturaleza”
-Proverbio de la época de Confucio-



                Zaragoza, a la vista, tomaba en relevo las últimas pavesas solares prendiendo su húmedo dombo en brillante nebulosa de eléctrica plata. Enrique – hermano y puntual auriga-, apeó del coche a la  gentil azafata cibernética  del GPS  en arrabal de su circunloquio; y fiando el camino de entrada  a viento  de buen rocín,  dimos a poco relamiendo  entre las recién cruzadas luces    con recalar   en los bajos del Parking  Juzgados. Tras breve sesgo de gris paletada  por las cocheras de Juzgados, penúltimo velo del viaje, repuntando al bies la íbera hebra   por entre el tejido hispano que emplaza al templo de Nuestra Señora del  Pilar,   la virginal proyección de Wei Chi.  

                Recién  florecía el renuevo primaveral  del 2.009, y yo allí, embelesado con el menor de mis hermanos Cantero y mi amada Sunujing…  




        (¡¿Cómo expresar lo que aquí cabe?!):  Ya en  los sesenta  (¡decurso de apasionada adolescencia!) me fascinaron especularmente  los primeros guiños platónicos  de Las Mutaciones a través de El Retorno de los Brujos -Introducción al Realismo Fantástico- de Louis Pauwels y Jacques Bergier; del magistral Juego de Abalorios de Herman Hesse; o de la indeleble asociación, en Borges,   al concepto  de clásico,  y de la ubicación de  que las hizo objeto  “en el anaquel que corresponde a templos y jardines, a la recta música y a las rectas palabras,”. La formalización  de  relación, sin embargo,  se hizo esperar hasta los setenta  en cuyo comienzo amplificada por el retorno de Bergier y Pauwels a bordo de La Rebelión de los brujos (Plaza & Janés),  con I Ching, en  A PROPÓSITO DE LA CIENCIA CHINA (Cap. V), llega a  concretizarse  por medio de  Barrals Editores, que adelanta  la primera edición española del Canon debida al argentino Mirko Lauer;  la segunda mitad de la década nos depararía la presentación de LAS MATEMÁTICAS DEL “I CHING”, en el primer número (octubre del 76) de Investigación y Ciencia  (edición española de Scientific American); al año siguiente, con la calificación  de “Arte Real”,  volvemos a encontrar las Mutaciones  entre las Artes Adivinatorias, de Jean Claude Frère (Plaza y Janés), y a través de la doble singladura de R. Wilhelm, en La Sabiduría de I Ching (Guadarrama), y su emblemática   traducción del clásico , a través de Edhasa, con prólogos  de Jung,  y de H. Wilhelm, quien poco más tarde, columbrando  los 80, proyectará también  El Significado de I Ching a través de (Paidos).  Siguiendo los relumbres de aquellos guiños de adolescencia,  explorador ya  treinteno  en la caverna, la eclosión de traducciones clásicas, ensayos y aproximaciones contemporáneas en la nueva década,  sorprendía comprometedoramente mi relación con  las Mutaciones proyectándola  a través de la puerta; así las cosas, en otoño del 83,  bajo  auspicio, determiné sellar con ellas mi  alianza. Cierre de capítulo con el paso de página, y a rodar por el  camino nuevo.  Desde entonces,  (¡prendado de mil amores!)   un buen número de años de labor, rico en expectativas, generoso en relaciones humanas e impagable en frutos y correcciones personales, sí; pero, explorador autónomo   lindante al cabo con  lo esotérico, patinado al tiempo con  una cierta sensación (comprensible, dadas la naturaleza, procedencia  ancestral y   todavía novedosa relación cultural del clásico) de extrañamiento raigal, como  por ismo esnob    de extranjería… (¡Yo, de tan sentida denominación de origen como las piedras que cantearon y los encarnados bustos que labraron los que,  aquí, me alumbraron!...) Un buen mediodía, andando el  otoño, a 25 años ya (bodas de plata) del nuevo camino, puesta la mesa para el almuerzo, llega Inma (siempre a la par en vida y trabajo, cuando no se adelanta, como es al caso) trayendo sobre su natural alegría, de la noosfera recién redado, al fruto postrero de Las Mutaciones, Wei Chi (hexagrama Nº 64. Antes de la Consumación), alumbrando aguas  entre los paños octogonales que coronan a Nuestra Señora del Pilar (Vestigios Herméticos en la Basílica de Pilar –develación cultural de José Manuel Chamorro Navarro-). De la perplejidad de aquellos días (yo mismo, en onomástica  del V Centenario había celebrado la publicación de Ting / El Caldero Oracular de Yi Ching, con total ignorancia de la existencia del signo sobre El Pilar),   la imagen se proyectó de manera inmediata  sobre la portada de mi segundo libro, especialidad derivada de aquél en la lectura oracular de los 64 Hexagramas y la secuencia singularizada de sus 384 líneas, que a la sazón andaba en vías de publicación (I King II, Generación Occidental de Las Mutaciones). La realización, sin embargo, requería aún de singular sustancia y esta se iría gestando a su propia manera  durante la        espera de ocasión para subir a Zaragoza… Comienza ya el invierno a trazar vislumbres de la siguiente   primavera (2.009) cuando, una buena mañana, estrenando clases sobre  el clásico  en la Librería Cinco Anillos (clase también adelantada por el  ojo a visor de Inmaculada que me hizo reparar  en la librería, una tarde al paso y hablar con los propietarios), se presenta  a ellas un hombre joven (Fran Soriano), maestro  de artes marciales  orientales, con la versión de Wilhelm que recomiendo, bajo el brazo,   estupendamente  encuadernada en cuero repujado y evidentes signos de uso.  Ya desde los preliminares de la primera clase, conformada ésta  por asistencia,  en la proximidad de un tú a tú,  el despliegue de empatía natural   se fue haciendo  manifiesto (latente desde tiempo en el  deseo  de aprovechar ocasión para profundizar Las Mutaciones, la  reiterada impronta del signo  Li durante un sueño de la noche anterior, lo había determinado a venir),  hasta el punto de acabar ofreciéndome él y aceptando yo, la impartición de mis actividades (aproximación a I Ching y prácticas de Fuensanguínea) en Fluxus, centro de prácticas  interactivas, cuyo epicentro radicaba precisamente en el núcleo marcial que de origen fundaran en Málaga él y su hermano Jorge (también joven maestro marcial) con la denominación de Kan Li… Kan Li, reminiscente reverberación  taoísta, ahora también aquí y al propio  pie de calle,  en la inmediatez local. El siguiente paso que afortunadamente no se haría esperar (“Mi  corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida, / otro milagro de la primavera.”), llegó efectivamente estribando la última semana de marzo con Enrique al pescante y su generoso ofrecimiento de viaje y alojamiento para sacar las fotos de Wei Chi en El Pilar.

                
… Desde la toma de tierra entre las propias raíces, el lapsus de tiempo que empleamos en la localización del alojamiento y  la ronda inmediata  de objetivos, lo pasé como en volandas de la perplejidad…,


KAN * LI

hasta que desembocamos de vuelta a  la plaza, con trípode y cámara en manos de Enrique.

                 La obtención de una imagen frontal despejada  aún se haría preceder  del  decurso jovial de un colorido nocturno costumbrista por la plaza, de la inesperada y paciente configuración y disolución  de un nutrido grupo de distinguidos  mayores, seguramente  concertados a esa hora, en un primerísimo plano a pocos metros del objetivo y, la sorprendente sustitución del lugar de estos por un vehículo de la limpieza  municipal  del que, para mayor pasmo, se bajan y dispersan sus  fluorescentes operarios…: nos miramos los tres, y decidimos, naturalmente, resignarnos a esperar… Estando en ello, de repente reparo, con indescriptible sorpresa, en el más que evidente número que distingue al vehículo en el lateral que más que mostrarnos ofrece: ¡el 64!; para la percatación de Inma bastó un “¡Mira el número del camión!”, para Enrique, que no está familiarizado con los signos de las mutaciones y los números a ellos asignado en el texto canónico, fue preciso insistir “¡Enfoca y tira; enfócalo y sácale una foto”, “¿Al camión?...” pregunta renuente. “Sí por favor –insisto-; antes de que se vaya…”

               



                  Pasado el velo sutil de la media noche, quedó despejada la imagen del templo




              Retirados al hotel, a la enjoyada recogida de la noche todavía  la abrochó  -¡harta la suerte!-,  su  celeste guiño sellando  la ventana.





                  Las imágenes del nuevo  día,  recreo  a  luz del sábado de la templada ciudad que vela el discurrir del Ebro, acabarían culminando  felizmente  nuestro  proyecto de trabajo.







               El domingo de vuelta a Málaga,  todavía fue prolongación del sabático recreo, bajando ahora, del alto pilar hispano de Aragón, por entre ancestros lares de Castilla y llanos caminos  de La Mancha, hasta el celeste turbión de agua y fuego por el que nos hizo pasar –alas plegadas y máxima unción-, el lomo moreno de Andalucía.