Boceto de las Mutaciones en España

(Del signo del Pilar*  al primer libro sobre el Canon publicado por Barral) 

Vista posterior de la Basílica del Pilar de Zaragoza antes de 1866, albúmina sobre papel, 190 x 253.
(Imagen tomada de Wikimedia.org)


Signo previsor de un tiempo que se comienza a vislumbrar, Antes de la Consumación, ha ya que proyecta  por entre  tres centurias, su hermética y esperanzada impronta desde   los octogonales cimborrios que coronan al Pilar que Templa la Basílica de la Hispanidad, sobre los patrios lares. Pellizco espiral en que agotando ciclo lo temporal abre camino a la eternidad, Wei Chi, el signo que muestra sobre el agotamiento de lo masculino la pertinente relevancia de lo femenino, es el postrer arquetipo en la secuencia Tradicional del Canon del Tiempo o Libro de las Mutaciones.


(*) En relación con el origen del signo sobre los cimborrios del Pilar, nos permitimos remitir al lector a la página:       
"Vestigios herméticos en la Basílica del Pilar” 
José Manuel Chamorro Navarro


Las primeras publicaciones españolas, sin embargo, que darían nota acerca de la existencia del  universal Canon de las  Mutaciones, cuya secuencia completa y abre el signo prenunciador sobre la basílica hispánica,  nos llegarían ya bien entrado el segundo siglo de su alto y silencioso alumbramiento,  en 1.926, a través del foco cultural de la Revista de Occidente, fundada por el preclaro Ortega y Gasset, con las ediciones: “Laotsé y el Taoísmo”, y “Kung-Tsé (Confucio)”, ambas firmadas castellanizadamente por Ricardo Wilhelm y traducidas por A. García-Molíns. 















"(Libro de las mutaciones (sic), único libro de oráculos cuyas reglas nos haya transmitido la Antigüedad, se compone de figuras gráficas: tres líneas continuas y tres discontinuas en todos los órdenes posibles)."

Personalmente, fue en el marco de una entusiasta búsqueda autodidacta y quinceañera, inmerso en la lectura de El Retorno de los Brujos (Plaza & Janés) y ya en el capítulo IV dedicado al “REDESCUBRIMIENTO DEL ESPÍRITU MÁGICO”, que me sorprendió la primera referencia al Libro de las Mutaciones, a través de la arriba mencionada cita.

El Retorno de los Brujos, introducción magistral a la Escuela del Realismo Fantástico, obra debida a la ingente y meritoria labor regeneradora de sus creadores, Louis Pauwels y Jacques Bergier, suscribe y proclama así en su prefacio:

"No hemos descubierto ningún guru (sic); no nos hemos convertido en discípulos de un nuevo mesías; no proponemos ninguna doctrina. Nos hemos esforzado simplemente en abrir para el lector el mayor número posible de puertas, y, como la mayoría se abren desde el interior, nos hemos apartado para dejarle pasar. " 







Camino delante, para el 69, tenemos noticia acerca de la publicación en Ciudad de Méjico de una versión "Yi Ching, Libro de los Cambios", realizada por Malke Podlipsky Donatti en base al libro primero de la obra tradicional de Richard Wilhelm (la mencionada edición, sin embargo, no tuvo distribución en España).
Habría que esperar al comienzo de la siguiente década para que llegara (¡en buena hora!), la primera versión del Canon de las Mutaciones (I Ching), de la mano del autor de la misma, escritor y periodista peruano de origen checo, Mirko Lauer:

"Esta edición incluye todo lo necesario para realizar una consulta. A pesar de que no se trata de una obra erudita, como pretenden ser algunas obras realizadas en otros idiomas, esta edición permitirá al lector en lengua castellana un contacto profundo con un libro que llega por primera vez al ámbito cultural latinoamericano y español." Prosigue más adelante el autor: "La selección y traducción de los textos ha sido realizada consultando diversos textos* y siguiendo muchas de las pautas sentadas por la edición original del misionero James Legge a cuya obra, terminada a finales del siglo pasado, me he remitido siempre en busca de un alivio para mis innumerables dudas." 




*(Aquí Lauer cita una decena de versiones expresas en lengua inglesa.)








¡FELICES FIESTAS!


Las Reinas Magas


-Del fondo del ánima  coemergen a este confín del tiempo-

El elegante catavino, de labrado cristal azul, generosamente pleno de  brillante Moscatel o Pedro Ximénez, amorosamente ofrecido junto al motivo pascual de la mesita  de centro vestida de blanco croché; en torno, una apetecible y surtida compaña  de morenos mantecados moteados de matalahúva y empolvados roscos revestidos de transparente celofán, junto a una tradicional  variedad de ricos  turrones, mazapanes, peladillas y frutos secos…:

“¡Qué viene la abuela a ver el belén!”

El intenso olor a resina de pino recién cortado (1), la humedad crujiente del lecho de rojiza arena (2),    la diafanidad de los verdes arcos cobijando el belén con  los entrelazados brazos de las  palmeras (3),   bajo el plateado azul; y la puerta abierta de mi casa en calle Mesones al caladero plomizo gris del naciente invierno del pueblo.





(Vuelve la memoria de las alegres pastorás, con   el  colorido   ondear de    banderines sobre los vibrantes y húmedos  carrizos de   las zambombas; el  chasqueante patinar de los ágiles y tamboriles dedos sobre  las tersas panderetas  cimbreando sus  sonajeros corros de latón; el cristalino chirrido del doméstico raspado de las  ranuradas  botellas de anís;  el sonante tintineo de  mazas sobre  bocas y  fondos de  almireces;   el castañeante voltear  de las carracas;  el broncíneo tañer de los cencerros; y el latigazo  final de las hondas, cuando echando a volar subrayan  el cantar  invitando al soñar…)

            -¿Había dicho que fui  niño afortunado?, sí, tenía… y bueno, sigo teniendo, para eso no cuenta la edad, 3 abuelas:

 La arriba anunciada, María, madre de mi madre que, rara vez bajaba del cortijo, si no era cuestión de santos, iglesia, hacienda,  o por algo del cementerio relativo al abuelo que, procediendo como ella  de la capital, prefirió dejar su reposo mortal en el pueblo; en el presente caso, como queda dicho, giraba visita  en torno a la  Navidad, Año Nuevo y Reyes Magos, trayendo como era tradición,  entre otros presentes, el  aceite de  primera prensa y alguna cesta, de él derivada, de tacos de jabón de lavar. 

            Mi otra abuela natural, la madre de mi padre, la abuela Antonia, dulce y morena como uva pasa de  moscatel. (Rosita, otra celeste madrina, hija de la abuela que mencionaré después, decía recordarla  “Siempre alegre, graciosa de porte  y bonita de cara, bajando de la fuente con el cántaro en jarra y una flor de pacífico en el pelo”.) Esta  dulce, discreta y bonita abuela  me echó por reyes una pelota blanca que aún rebota en el descansillo interior de mi casa, entre las paredes del salón  y la despensa bajo la escalera… “Tu abuela Antonia, decía mi madre,  tenía un montón de peroles de cobre y yo siempre le insistía a tu padre para que le pidiera uno”… Hoy, por aquella mediación de mi madre, yo,  conservo aquél  que finalmente fue suyo, y  en cuyo cóncavo y tornasolado interior aún se sigue cocinando  misteriosamente el amor.



 La tercera abuela, la supra-entrañable, ya  que no biológica, abuela Paca (madre además de la ya mencionada Rosita, también de las celestes madrinas: Lola, Ana y Quiqui). Hogar a salvo del mundo su corazón, allí también tengo lugar. Siempre, en dos cuencos, las primicias del sacrificio invernal, en su aparador, bajo el carillón de pared que bascula su péndulo en la eternidad.        


(1) (o bien de la finca del Retiro, propiedad  llevada a la sazón por D. Santiago Arcos, XVII conde de Bailén; o bien del Cortijo del Pinar, propiedad de D. Antonio, suegro de mi tío Manuel).
                                                                                              
(2) (que provenía a su vez,  ya de las playas de Torremolinos o más frecuentemente de la excavación del pozo sobre arenisca, de la parte de arriba de la finca del Alamillo –dividida en dos por el camino vecinal-, propiedad del Coronel de origen finlandés D. Carlos Von Hartman).

(3) (finalmente, procedían también de la Hacienda de San Francisco o finca de los Bustos, propiedad en el tiempo, de mi abuela María Alcalá).





PECECITO DE LA ROCA
           
Blandas te mecen
Con su verde ondear
El viento del tiempo 
 Y las olitas del mar.

Las enaguas en que  bulliste
Salmonetito  de coral,
Sobre el limo hoy te arrullan
Nanas de eternidad.


                                                                                
Al rebalaje de octubre 2019       

SAN EDUARDO



AYER, EN SAN EDUARDO, HONRANDO A LOS NUESTROS


Al pie del olivo, del que junto a otros vecinos, que un día fueran parte del olivar y cortijo de los Bustos (que el pueblo por bendita peculiaridad fonética llamaba de los Justos), y de los que otro día, desbasté las varillas oraculares que alumbran mis tramos oscuros, hoy, reposan sus restos. Nacido en la Alameda de Málaga en el último cuarto del XIX y casado en Marín García de donde vinieron ya en familia en los convulsos  comienzos de los 30 del pasado siglo, aquí crió a sus hijos, amó a su esposa y cuidó su Hacienda (de San Francisco). Fue, en el decir circunstante –yo llegaría años más tarde al relevo, y un poco más todavía el que portaría el testigo de su nombre, y al que hoy también en memoria celebramos los arriba concertados- un buen creyente, hombre bueno y jovial, al que tocó esta suerte familiar y en cuyas tierras, fue su libre voluntad, quiso dejar sus restos descansar. Descansa en paz, abuelo Eduardo.


FOTO DESIREÉ LÓPEZ MARTÍN
(De derecha a izquierda: José Eduardo Cantero Morales, José Antonio Cantero de Bustos, Inmaculada Morales Manchado y Diana Cantero Morales.)         








DÍA DEL MAESTRO CONFUCIO





DÍA DEL MAESTRO




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RINDIENDO COSECHA

              Repasando la palma de la era  al trujal, -creo qué ajustado a necesidad y respeto del rebusco-, vengo doblando la edad que tenía  aquel fin de verano en que partí con las Mutaciones  a los umbrales del presente otoño, acompañado por los dulces violines de Vivaldi y los cargados aleros del joven John Keats, a compartir  de las gavillas, viña y olivar, ya –espero, que buen pan, vino y aceite- con  vosotros, celebrando al Tiempo, y el día del Maestro (KungTse, 28 de septiembre). 




José Antonio Cantero de Bustos
Presidente Asociación Española para el Estudio y
Divulgación de las Mutaciones







PRIMICIAS DE ESTE VERANO 2019




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“Y así es siempre en toda obra grande entre los hombres, y es que la tal obra, si ha de ser de veras grande, ha de hacerse en obsequio de hombre; de hombre o mujer, mejor de mujer que de hombre. El fin del hombre es la humanidad, y la humanidad personalizada, hecha individuo, y cuando toma por fin a la naturaleza es humanizándola antes. Dios es el ideal de la humanidad, el hombre proyectado al infinito y eternizado en él. Y así tiene que ser. ¿Por qué habláis de error antropocéntrico? ¿No decís que una esfera infinita tiene el centro en todas partes, en cualquiera de ellas? Para cada uno de nosotros el centro está en sí mismo. Pero no puede obrar si no lo polariza; no puede vivir si no se descentra.  Y ¿adónde ha de descentrarse sino tendiendo a otro como él? El amor de hombre a hombre, de hombre a mujer, quiero decir, ha producido las maravillas todas.” 

                     Unamuno
      (Vida de Don Quijote y Sancho)







Baltasar Gracián: “Oráculo manual y arte de prudencia”

Todo está ya en su punto, y el ser persona en el mayor. Más se requiere hoy para un sabio que antiguamente para siete; y más es menester para tratar con un solo hombre en estos tiempos que con todo un pueblo en los pasados.






PRESENTACIÓN

El  presente ensayo de aproximación a la venerable tradición de las Mutaciones de los Chou, abordando el Orden de  la Secuencia del rey Wen a través de la generación mutacional de lo Creativo, aunque nacido sobre larga  preñez de vivida y entusiasta labor, es  sin embargo antes bien,  inesperado fruto de  espontánea eclosión. La suerte de estar de ronda –ya  a la espera de los 72- en lo que con cierta legitimidad puedo llamar la propia suerte. Aquí cabría decir como decía nuestro Sancho en el inmortal Don Quijote: “Soy quien júntate a los buenos, y serás uno de ellos…, yo me he arrimado a buen señor y ha muchos meses que ando en su compañía, y he de ser otro como él, Dios queriendo.” Así pues, con el agraciado  valimiento - más allá de la labor personal, que otras u otros  más aptos podrán mejorar-  puedo   atreverme a afirmar,  tomando del Sefer Ietziráh (Libro de la Creación),  la advocación de  la letra  Vav (46):
                  “Hablaré de tus testimonios delante  de los reyes y no me avergonzaré.”
            Estructura secuencial del rey Wen con  los arquetipos generados por Ch´ien, redando entre sí  la proyección de sentido de lo ontológico universal, por medio de los nexos vinculantes o las seis  expresiones lineales del duque de Chou.






                                       1. LO CREATIVO

Trigramas componentes: Ch'ien / Ch'ien


Secuencia  (…Activación de principios universales…)


Ch´ien / Lo Creativo, es expresión tradicional con la que se designa al arquetipo generador de las Mutaciones de forma unívoca, cuya representación iconográfica más inmediata  es el Cielo.

 Constituido en base a sí mismo como afirmación actual o principio de mayor elevación y trascendencia, se lo representa  formalmente por medio de un hexagrama de  líneas  indivisas  que de abajo arriba, en base a la cuádruple reiteración del propio semisigno (Ch´ien / Lo Creativo)  así lo constituyen, dando   lugar con las líneas 1ª, 2ª y 3ª, al trigrama interior o inferior de los componentes; con las líneas 2ª, 3ª y 4ª, al trigrama interior o inferior de los nucleares; con las líneas 3ª, 4ª y 5ª, al exterior o superior de los nucleares; y con las líneas  4ª,5ª y 6ª, al exterior o superior de los componentes.

El dictamen  de carácter  sapiencial y oracular que tradicionalmente lo define  es:


“ELEVADO. LOGRO/ÉXITO.
PROPICIO.  (por la)  PERSEVERANCIA.”





DE DONDE:


            ELEVADO

                        El primer principio, se corresponde con el amor o  la  máxima elevación  de consciencia que, comprende, abrasa y trasciende a la creación universal, y que por tanto comporta  en su proyección de sentido sobre la humanidad, también a los  principios de Logro, Propicio y Perseverante. 


            LOGRO/ÉXITO

                        El Logro y/o Éxito, atiende a la  optimización de aquello  de que se trata,  conforme  a principio,  desarrollo y finalidad  concreta que le corresponda por patrón, espiritual y material, dentro de  especie, género, grupo, clase,  etc., etc.


            PROPICIO - PERSEVERANTE

                        Y la subdivisión “Propiciando-Perseverantemente”, implica la necesidad de atender al asunto (sea de la consulta oracular  en cuestión) conforme a los principios ya expuestos, cuando nos mueve la novedad, con su impacto e inmediata  suscitación y posible entusiasmo, y luego, más tarde durando en el tiempo, cuando la rutina y el desgaste que los distintos estados de ánimo se nos vayan imponiendo por la inevitable variedad de las circunstancias. Sobre ello, también habremos de estar necesariamente abiertos y dispuestos  ante los cambios que vengan impuestos a aquello de que nos ocupamos por su propia evolución en el contexto general al que pertenezca.