AL AMIGO ALQUIMISTA Y ESPAGIRISTA ANDALUSÍ

A modo de memoria elegíaca,

Solve et coagula”

Del rojo rubí de tu Granada mater,

sublimado el apasionado magisterio andalusí,

al alto Kosmos azul del Universo.

Abu Omar Yabir al Garnati, chémiko alquimista de la negra tierra, magíster de espagíricos remedios, sobrevolando esencias de tan magnos oficios, docto al cabo en servir elixires de la entregada tierra mineral que nos sustenta y del verde pensamiento de Dios que la hace florecer, erudito versado en lenguas y números sutiles, hombre apasionado y musulmán ferviente.

En buena hora, hermano, liberado.

Entre flambeos de oro en llamas y ascuas de estrellas, sobre el Ebro, el lunes recién pasado, día de La Hispanidad, celebraba yo con aires de “J”, contigo y otros pocos amigos en el corazón de la memoria, el poder injertar junto a las raíces de I Ching en los cimborrios que coronan El Pilar, las fuentes de Fuensanguínea, que del mismo tradicional origen proceden. Día de fuentes y danzas, ese día de baile de “J”, esa letra patronal de números y letras de la que tú tanto sabías…

(Todavía en esos aíres, por la mitad de las fiestas –andaba afeitándome yo-, se me acercó al oído, Luis Jiménez (Hermes de este tiempo singular entre nosotros, con quien la otra noche también compartimos el baile), y del reino de lo suave, contrito y grave, quedamente, de corazón a corazón, me lo notificó el amigo.)

…Y en medio de las fiestas del Pilar, día 14, rojo al garnati, zureando esencias de universal hispano andalusí, por el Creativo Cielo nos dejaste.

Por la hermosa e intensamente profunda brevedad de nuestra compartida copa de humanidad, de la melodiosa voz de tu corazón tan bien servida.

GRACIAS POR ESTAR AHÍ

DESDE EL PILAR DE LA HISPANIDAD

Con el profundo ancestro

sobre el caudaloso río Ebro

y el alto Pilar Hispano,

Zaragoza augusta,

Antes de la Consumación:

enlucida, otea el alba.

Envuelta en aires de jota,

sobre el rumor del río, maña,

con armoniosa cadencia danza.

José Antonio Cantero de Bustos

Desde Málaga, a 12 Octubre 2009

(Con saludos y gratitud al Ilustre Zaragozano, D. José Manuel Chamorro Navarro) Fotos, Enrique Cantero de Bustos

DESDE EL PILAR DE LA HISPANIDAD

En un día como éste (conmemorativo del V centenario de la Hispanidad) hace ahora 17 años, di a luz, por así decir, desde la propia modestia, la publicación de mi primera versión, trasunta con toques occidentalizados y autóctonos, sobre el Clásico Universal I Ching o Canon de las Mutaciones. Tan afortunada coincidencia ya la celebré con mención en el prólogo y la acuñación de las monedas oraculares que acompañaban al libro, con motivo alegórico del evento. También pretendí agraciar la mencionada edición con un diskette que la contenía, acompañado de memoria consultiva… Pero eso es ya otra historia, que diría Kipling. El pasado otoño fue posible, con mano amiga (saludos, Antonio), una web (www.dragonvolandoenelcielo.com) que con los avatares del tiempo vuela hoy en dragonvolandoenelcielo.blogspot.com. Su causa inmediata la difusión de Fuensanguínea y de un secuenciado esbozo de mi segundo libro, este ya de definida especialidad sobre I Ching, que ha sido expuesta hasta el hexagrama número 22. denominado “La Gracia”. El vuelo es aún esforzado y primerizo; pero ha sido hermoso en amistades. Mi corazón, donde haciendo valer el tópico, os llevo, no omite a nadie; pero en las letras es deuda que cite a: Luis Jiménez y a Magdalena, a Abu Omar Yabir, a Juan Carlos y Esther (en su entrañable Cinco Anillos), a Fran, a Mónica, a Jorge, a Vicky y al ubicuo Requena (en Fluxus ese lugar de encuentros creativos); y a Francisco Romero, a Francisco Jesús, a Rosa y a Pilar, en Espacio Ca. Otro encuentro, me trae de nuevo a las raíces que de algún modo tengo imbricadas en un día como éste de la Hispanidad, Zaragoza y el Pilar, esta vez indirecto, con José Manuel Chamorro Navarro a través de su obra “Vestigios herméticos en la Basílica de Pilar”. Una vez ultimado con la inclusión del texto, el proyecto Fuensanguínea, para el blog, permitidme pues, la oportunidad de empezar a compartirlo con vosotros también bajo la advocación del día.

TEXTO FUENSANGUÍNEA

YOGA HISPANO ANDALUSÍ

Fuensanguínea

Técnica Tradicional de Meditación Psicoactiva Regeneradora de la

Salud y el Equilibrio a través de la Sangre

Obra científica reconocida por la Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, Delegación Provincial, con el Nº 04 /2004 / 5460, en el Registro de la Propiedad Intelectual

ISBN: 978-84-611-8904-5

Portada: Enrique Cantero de Bustos

En memoria de mi penúltimo maestro, Richard Wilhelm y el ancestral magisterio estelar que sobre él se cierne alumbrando la sagrada fuente del Tao que hoy recreamos con la designación de Fuensanguínea

“Quienes creen y no disfrazan su fe con la injusticia, ésos tendrán la seguridad, y ellos estarán bien dirigidos.

Ésa es nuestra prueba, la que hemos dado a Abraham frente a sus gentes. Elevamos las jerarquías de quienes queremos. Ciertamente, tu Señor es sabio, omnisciente.”

- El Corán, Azora 6, 82 y 83 -

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“¡Oh, ese trueno, música del Cielo que recorre la Tierra, testimoniando el orden de los días y de las lejanas estrellas! Conforme al corazón del pueblo, el ministro de la multitud desvela el misterio del templo, de la divinidad y los ancestros, con su movimiento de fervorosa entrega.

>>Designa ayudantes y di la palabra que te sigan.”

–Hexagrama, 16. El Entusiasmo, Yi Ching–

FUENSANGUÍNEA

La expresión de El Entusiasmo que precede -permitan que me autorreferencie- procede de mi primer libro (1.992) sobre el canon clásico de las Mutaciones (I King / Yi Ching), en cuya labor de estudio, actualización, instrumentalización práctica y divulgación, me ocupo desde 1.983. Hoy, a más de veinte años vista de mi libre y modesta aspiración de Chung Tzü, debido a la confluencia natural de un determinado cúmulo de circunstancias personales, el fluir del Tao ha propiciado que el mencionado texto pueda lucir también, conforme auspicio oracular de la Tradición y saludo propio, en el frontis y brocal de la fuente de vida en la que nos encontramos.

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Así pues, Fuensanguínea es una técnica tradicional de meditación psicoactiva regeneradora de la salud natural y equilibrio del ser, a través de la sangre, cuya recuperación funcional ha sido posible gracias a la instrumentalización práctica de I King durante todo el proceso de su recreación.

La forma que la completa está integrada por un sistema fisiológico referente, los elementos de una técnica meditativa –filial del hinduismo; y de taoísmo y budismo, a través del manual profano chino El Secreto de la Flor de Oro-, y una metodología práctica para la ubicación de aquél y aplicación de éstos.

Entre la representación del sistema fisiológico –Sistema Regenerador de Fuensanguínea (SRFS)-, cuyos referentes naturales lo componen el mesénquima con la totalidad de sus eficientísimos elementos evolutivos, son objeto de capital relevancia los siguientes puntos focales:

hipófisis, amígdalas tubáricas o de Gerlach, amígdalas palatinas, amígdala faríngea, médula ósea roja, timo, capilares hepáticos o de Kupffer, bazo, glándulas suprarrenales y testículos/ovarios.

En extensión y de base, las formaciones linfoides, la microglia de los centros nerviosos y el resto del sistema reticuloendotelial o aparato metabolicoendotelial de Aschoff y Landau, acaban desplegando el multiplástico y activísimo marco general.

La red mediadora entre los elementos regeneradores y la totalidad del cuerpo está compuesta por los órganos del aparato circulatorio y sistema linfático, siendo su vehículo principal la sangre o “ese jugo tan especial, sede del alma, que decían los antiguos” y su motor, el corazón.

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Los elementos técnicos, por su parte, se articulan según el siguiente esquema:

sobre el mayor grado de relajación general posible, disponemos la columna en cuanto a rectitud, y también dentro de lo subjetivamente posible, el aparato respiratorio en cuanto a fluidez.

Sobre ello, debemos entender: ojos = visión-atención externa; oídos = audición-atención interna; ojiva de la nariz = referente de la visión externa; y sangre-emergente -sobre el corazón- = objeto de la contemplación mediante la concentración de la atención interna y externa.

Dos puntos previos caben aún destacar antes de comenzar la descripción de la metodología práctica: que ésta puede llevarse a efecto mediante una de las posturas tradicionales en meditación, sencillamente sentados en silla con respaldo, o echados cómodamente en decúbito supino; y que el meditador puede igualmente optar por hacer la meditación o bien con los ojos abiertos (medianamente abiertos), a la manera tradicional, o bien con los ojos cerrados.

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TÉCNICA PRELIMINAR

-Fuensanguínea-

Antes de comenzar el desarrollo práctico de nuestro modelo de Técnica Preliminar, e inicio de Fuensanguínea, será bueno recordar que la consecución del objetivo de esta última -nuestro objetivo-, pasa, necesariamente, por el perseverante esfuerzo diario en el autoconocimiento que, libre de disfraces y engaño, ni hurta para sí ni para parte alguna de la humanidad, el logro de tan soberana posibilidad de realización.

Este, el marco de principios sin el cual no.

Si así, definiéndonos responsablemente entre el tejido de relaciones diarias, convergemos aquí y ahora -en este espacio y tiempo que libre y voluntariamente hemos decidido concedernos para nuestro mayor equilibrio y armonía personal...-; si ni hartos ni estragados, ni somnolientos ni estresados, ni embriagados o sobre exaltados por elemento externo alguno...; y consabidos ya, los principios tradicionales de rectitud vertebral..., diafanidad respiratoria..., y acomodación corporal..., vamos a disponernos para dar comienzo a nuestra práctica.

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Para ello, asegurando el cierre de la boca de modo que la punta de la lengua contacte, naturalmente, con el nacimiento de los incisivos superiores..., comenzamos inicialmente prestando nuestra atención al flujo respiratorio..., -al tiempo que la retraemos de los pensamientos que nos acompañan...-, para a través del seguimiento perceptivo que el ciclo natural de inspiración, espiración, produce (expansión..., contracción...), en el perímetro ventral bajo.., abdominal alto..., y torácico...; centrarla, siguiendo el etéreo flujo por la línea media de pecho..., y tráquea..., en la oquedad nasal...

Reiterar con sosegada consciencia la percepción del divino don del aliento vital, al tiempo que desembarazamos, descargamos, la mente en la quietud del momento...

Desde la localización de nuestra fosa nasal, retraemos sosegadamente la mente hacia su muy próximo centro en torno a la hipófisis... Ya en la zona, a nuestra atención le resultará fácil percibir los inmediatos impulsos sanguíneos que por ella fluyen: entre y entorno a los globos oculares..., en el interior del oído..., el nacimiento de la nariz..., y toda la nariz...; los pómulos..., sentimos la presión del flujo subir hasta las sienes: las sentimos...; descendemos perceptivamente por las orejas..., el pabellón auditivo..., amplificamos la percepción hasta los temporales, sobre ambos lados de la cara..., y alcanzamos la base occipital...; de nuevo ascendemos perceptivamente en copa hacia arriba siguiendo el flujo por los

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parietales..., toda la cara..., y la frente.... Seguimos prestando nuestra atención a la bóveda craneana, exteriormente a través de la piel y cuero cabelludo..., e interiormente...; la sangre fluye en su constante tráfico vital: penetra en el encéfalo irrigando los hemisferios cerebrales.., el cerebelo... y el bulbo raquídeo.... Seguimos con atención la fluencia pulsátil en la cavidad bucofaríngea: encías..., nacimiento de los dientes..., lengua..., base y cielo de la boca..., mandíbula... y cavidad faríngea... Ampliamos fluidamente la atención hasta la nuca..., y bajamos abarcando racimos linfáticos..., vértebras cervicales..., músculos del cuello...; y laringe..., tráquea... y esófago... Serenamente procedemos a la percatación general de la vitalidad sanguínea en la zona descrita, al tiempo que disolvemos sus posibles tensiones con pensamiento de relajada distensión y calma.

El fluido intercambio vital al que ahora acompaña nuestra consciencia prosigue incansable y rítmico en torno a la base del cuello..., las clavículas..., los omóplatos..., hombros..., brazos...; y lo seguimos bajando por la articulación de los codos..., antebrazos..., muñecas..., manos..., dedos... y falanges… (Afirmamos percepción y relajación).

Tranquilos y sosegados sobre el pecho, sentimos recreativamente el suave y sereno fluir a través del árbol bronquial..., y los pulmones...; centramos la perceptibilidad en el corazón..., y ampliamos nuestra consciencia, detenidamente, sobre el timo...; la aupamos suavemente sobre el esternón..., y la extendemos,

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espaciadamente a través de cuatro o cinco ciclos respiratorios

naturales, por toda la cavidad torácica, perceptivamente, hasta el eje que conforman las articulaciones dorsales y lumbares... Volvemos interiormente sobre esófago..., diafragma...; y relajamos.

Proseguimos prestando nuestra atención al hígado..., a la vesícula biliar...; bordeamos hasta los riñones..., subimos hasta las glándulas suprarrenales, sobre los mismos...; proseguimos por la izquierda hasta el bazo..., interiorizamos hasta el páncreas..., estómago...; y descendemos detenida y acorchadamente por intestinos..., recto..., ano..., y esfínter. Relajamos.

Vejiga..., útero o pene..., y esfínter...; distendemos nuestra atención por los ovarios o testículos...; y ampliamos la sensibilidad hacia los racimos ganglionares de las ingles..., propiciando, la serena y detenida perceptibilidad de toda la oquedad pélvica y sacrococígea: matriz..., ovarios..., bolsa seminal... Profundizamos la relajación general..., y potenciamos la serena perceptibilidad en la sagrada oquedad de la recreación generativa.

La sangre fluye y con ella nuestra consciencia a través de los glúteos..., y las grandes masas musculares de los muslos..., irrigándolos revitalizadoramente a lo largo del fémur..., hasta las rodillas..., y corvas... Serenamente fluido nuestro ritmo respiratorio, continuamos descendiendo sensiblemente por entre los músculos de las piernas..., contorneando tibia y peroné..., hasta la delicada

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articulación de los tobillos; desde allí, sintiendo sus pulsiones, nos sensibilizamos de la zona a través de la profusa irrigación vital que alcanza hasta la punta de los dedos por entre el complejo y fino entramado con que pequeños músculos..., terminaciones nerviosas..., tendones..., huesos..., cartílagos..., y piel..., conforman nuestros pies. Tranquilos. Tranquilamente relajados, aunque en perfecta vela –centralizada de nuevo toda nuestra atención perceptiva en la hipófisis o profundización del entrecejo-, procedemos ahora a recrearnos durante unos instantes en la propia sensación de bienestar general y equilibrio funcional.

Todo en este prodigioso firmamento corporal que nos soporta sabiamente integrado por sistemas, aparatos, órganos, tejidos y células se halla –subrayamos-: regeneradoramente mediatizado por precisos embocamientos arteriovenosos o finísimos entramados capilares (eficientísimos elementos mesinquematosos en sí mismo) desde cuya participación, y a su través por medio de “ese jugo tan especial” la sangre (tejido mesinquematoso in toto), se produce la necesaria renovación que exige el ser vital en cada instante.

El científico Big Bang o Genésico Fiat afinando pulsátil, así, en cada registro de mediación el orbe íntimo, incorpora armónicamente de continuo partitura personal y Música de las Esferas con el ritmo singular del propio corazón.

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Ya desde éste -órgano propulsor interpuesto en el sistema vascular del que forma parte- con su especializadísimo grado de definición técnica y funcional hasta los menos diferenciados histiocitos cuya permanente capacidad evolutiva les permite en circunstancias patológicas -desplazados en tiempo y lugar- diferenciarse en cualquiera de los elementos que de ellos derivan normalmente en el desarrollo ontogénico, todo en la titilante floración vital que aludimos -y que a modo de mapa que constela la mediación conectiva de nuestra topografía corporal debemos revisar reflexivamente ahora durante unos instantes- procede del mesénquima. De él efectivamente –revisamos-: los tejidos de unión o conectivos, los de sostén, el tejido hemático y sistema vascular; así como todos aquellos elementos que a su vez son generados a expensas de éstos. La totalidad de su desarrollada evolución corporal constituye lo que hemos integrado con la denominación de Sistema Regenerador de Fuensanguínea.

Proseguimos relajadamente tranquilos unos instantes en la recreación sensorial de este mapa corporal básico.

Sobre esa topografía de permanente tráfico vital vamos a definir las capitales a cuyo través habremos de canalizar el objeto activo de nuestra meditación, una vez logrado; de momento nos vamos a limitar a la localización de las mismas (los focos psicoactivos) en nuestro mapa:

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La hipófisis o tercer ojo de la tradición..., las amígdalas tubáricas..., la faríngea..., las palatinas...; el timo..., la médula ósea roja...; los capilares hepáticos..., el bazo..., las glándulas suprarrenales...; y los ovarios o testículos.

Serenamente en ello, revisamos recreativamente durante unos instantes los focos con el mayor grado de aproximación sensorial que nos resulte posible.

Una vez establecida esta a modo de base técnica, vamos a articular sobre ella los útiles de la meditación propiamente dicha:

Para ello, revisamos que se conjuguen el mayor grado posible de la propia acomodación corporal con los de rectitud vertebral y diafanidad respiratoria, y ya puestos, relajado y vital el cuerpo, llevamos nuestra atenta mente con la luz de entre ambos ojos y la sensible percatación del oído interior: ambas, una: sobre la puntita de la nariz u ojiva nasal.

Apenas sosegada la visión en la entrevista duna nasal (para ello nos tomamos el tiempo que requiera su serena localización y estabilización...) , percibiremos el bombeo de la sangre en virtud de su rítmica emergencia del corazón, habiendo logrado con ello lo que los antiguos llamaban “colocar la plomada”. Aseguramos la firmeza de la localización de la plomada (de la convergencia de la visión en la punta de la nariz con la proyección cardiaca) y, puesta la plomada (o primer nivel técnico), dirigimos central y sosegadamente la concentración de nuestra contemplación, a la atención de aquello que emerge de la sangre, sobre el brocal mismo del

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corazón, y que percibimos de algún modo, con y sobre el efecto pulsátil, radiando a modo de panel o pantalla energética. Ya estamos en la fuente misma del trabajo.

En adelante, el modo de obrar ante y en la pantalla fluente, deberá consistir en perseverar, de manera gradualmente progresiva, en su estado de percatación durante el mayor tiempo posible. La finalidad de esta fase –ya en cada momento de práctica sutil y eficiente medicina preparatoria (1)-, aquello que necesariamente habrá de producir su correcta efectuación, es la obtención del principio activo capaz de ultimar la integración curativa de todos los elementos necesarios para la regeneración del ser total.

Por la sangre clama desde todos sus contactos el ser corporal. El trabajo es profundo, sin embargo, paciencia, caminamos. ¿El tiempo óptimo de meditación? Partiendo del que razonablemente se vaya pudiendo, tender hacia el establecimiento de una base inicial de entre 20 y 30 minutos, por la que conforme a la propia gradación personal poder proseguir ampliando hasta el establecimiento de la base suficiente “2 horas 100 días” de la Tradición.

En el mantenimiento de ese estado de contemplación descontaminado, emergerá lo que inequívocamente identificarás como tu propio regenerador. (“Esta imagen puede ser de distinta naturaleza; puede ser o bien un conjunto de ideas, una imagen visual representada en la fantasía, o bien, en determinadas circunstancias,

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una imagen sonora e incluso una secuencia de palabras...”, dice por aquí el maestro Wilhelm.)

Al hecho curativo, al inefable activo así recién obtenido, habremos de canalizarlo entonces eficientemente hasta la topografía básica de nuestro viejo mapa o mediación conectiva (mesinquematosa), para que complete su ciclo regenerativamente en el ser que biológicamente conformamos.

Así pues, y una vez con ello a un paso de culminación de obra, procedemos mentalmente a poner en contacto la imagen del hecho curativo con la que configura la estructuración corporal de los centros psicoactivos (los relevantes focos capitales de nuestro mapa corporal constelado de mediaciones conectivas del mesénquima) en virtud de lo cual se movilizan las facultades psicoactivas capaces de promover en la sangre -ese jugo tan especial (modesto tejido mesinquematoso)- los elementos de resolución que ésta precisa para el restablecimiento de la salud.

Sin duda queda camino, pero con fe perseverante: “...Camino de Puerto Real” como dice -parafraseando en mayúscula la letra- un fandanguillo de estas tierras. Aquí y ahora, todavía en el umbral de Fuensanguínea -nuestra recién recreada vía Tradicional de específica y directa actuación sobre la enfermedad y el desequilibrio-, antes de consagrarnos plenamente al estado de meditación, contemplación o percatación necesario para el logro de aquello (inconfundible) que habrá de emerger en la personal pantalla fluente, vamos a revisar, por último, un mínimo necesario de previsiones para su correcto desarrollo.

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En principio quiero recordar testimonialmente al maestro Lü Dsu, quien ante contexto con demanda de aplicación de técnica equivalente (1er. punto, Cap. IV de El Secreto de la Flor de Oro), ha dicho que, “Debe cumplirse con todo el corazón la resolución de no buscar el resultado; el resultado viene por sí mismo.”, y dejar que sus palabras, cual exigencia subyacente, enmarquen el desarrollo de la fase de trabajo que ha de ocuparnos.

Durante el proceso de percatación pura y / o la preservación de su estado, “Comparecen –como dirían los antiguos ante la pantalla fluente- todas las fuerzas del cuerpo....”

Las diversas formas con que convergen provienen revestidas según las características sensoriales de los sentidos empíricos (vista, oído, olfato, gusto, tacto y memoria) a través de los cuales pulsan y las peculiaridades psicológicas de la singularidad personal. Ya la propia consciencia de posición, la sensibilidad corporal y el posible extrañamiento psicológico (neófito), pasando por la incidencia medioambiental concreta, las preocupaciones ordinarias inmediatas, o aquellas otras de mayor calaje y travesía, así como las emergencias de fondos revueltos u oscuros, etc, configuran en algún momento y de algún modo el paisaje emergente de la fase depurativa que nos ocupa. Todo ello es, naturalmente, material del camino, diverso material del camino con que nos conformamos; recién comenzamos a entreabrir -permitidme que redunde de esta manera a los maestros ancestrales-

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una ventanita en el cielo, y ya revuelan hacia la luz o el esclarecimiento según necesidad. Así pues, tenemos que desde el básico latido cardiovascular hasta la latencia última del deseo de buena realización y consumación de obra (promesa preñada de bienes tan tangibles y pujantes, psíquica, fisiológica y existencialmente como la regeneración de la salud corporal y la armonía personal), todo es susceptible de acaparar nuestra atención en uno u otro momento.

“...Allí se puede ordenar la vida.”, dice de nuevo la sabiduría tradicional.

Veamos cómo. En y por principio, toda posible emergencia que genuina, natural o impremeditadamente logra en tiempo y modo percatación suficientemente aprehensible debe ser tratada (depurativamente) conforme al siguiente esquema básico: contemplación de reconocimiento y de procedencia (ni más reflexivamente el uno ni más allá la otra), y vuelta, con sereno dominio y desapego, a la percatación pura. Y así, cada vez que ello así acontezca.

Si la índole de la emergencia, en cambio, logra de algún modo confundirnos y entretenernos un poco más allá del proceso modelo recién descrito, generalmente bastará la puntual toma de consciencia de ello para ayudarnos a volver al estado de percatación pura (caso que en el decir de los antiguos se correspondería con el “defecto principiante de la confusión y / o dispersión que por guardar algo de luz –consciencia de sí- aún puede ordenarse y / o reconducirse”). Si la naturaleza del contenido, en cambio, enredándonos en apegos

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resistentes logra imponerse u obsesionarnos, entonces será momento para interrumpir la práctica (“levantarse y pasear entorno”) durante el tiempo necesario para la recuperación del sosiego y el dominio de sí; y vuelta a la práctica. Asimismo deberá procederse cuando la naturaleza de la absorción procedente de “la pereza negligente” –que no tiene consciencia de sí-, logra sumergirnos en la somnolencia. (En los casos en que un contenido -sea cual fuere la naturaleza de su emergencia- se muestra con reiterada incidencia, pospóngasele algún tiempo de reflexión del resto del día.)

Al sereno y correcto velar depurativo todavía lo asisten y preservan tres importantísimos verificadores y correctores técnicos a saber, la “plomada” o percatación de la punta de la nariz, cuya tranquila re-localización como a “norte o estrella referente -tras conciencia de extravío- nos salva del naufragio”; y, la tranquilidad de corazón y respiración sutil(= inaudible) que, apoyadas la una en la otra proveen la necesaria liberación psicofisiológica (“Cuando el corazón se agita inquieto, dirigir tranquilamente la atención a la respiración y ésta calladamente por sí misma acabará tranquilizando a aquél; cuando es la respiración la que se agita toscamente, bastará sencillamente dejar a la atención reposar tranquilamente sobre el corazón y será éste, por sí mismo el que refine a aquélla haciéndola sutil, inaudible.”)

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De cara al buen camino, prefiero dejaros ante la palabra de advertencia del maestro Lü Dsu cuando dice:

“Uno no puede alcanzar el objetivo con reducidas pretensiones, debe desearse la liberación de todos los seres; no se puede manejar el logro con arrogancia negligente, sino esforzarse por que la palabra sea demostrada a través de hechos.”

Y desearos p Y desearos por mi parte, ¡bienvenidas y bienvenidos hermanas y hermanos, compañeras y compañeros!, que en feliz vela, así lo logréis con Fuensanguínea, entre las sagradas palabras de Abraham y de Lü Dsu.

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A modo de colofón

(En muestra de gratitud al alto y labrado espíritu de la lengua en la que aprendo a amarte; y en tu regalo)

Canciones en que canta el alma

La dichosa ventura que tuvo

En pasar por la OSCURA NOCHE de la fe…

A la unión del Amado

1. En una noche oscura,

con ansias, en amores inflamada,

¡oh dichosa ventura!,

salí sin ser notada,

estando mi casa sosegada; 5

2. a escuras y segura

por la secreta escala disfrazada,

¡ oh dichosa ventura!,

a escuras y en celada,

estando ya mi casa sosegada; 10

3. en la noche dichosa,

en secreto, que nadie me veía

ni yo miraba cosa,

sin otra luz y guía

sino la que en el corazón ardía. 15

4. Aquesta me guiaba

más cierto que la luz del mediodía

adonde me esperaba

quien yo bien me sabía,

en parte donde nadie parecía. 20

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5. ¡Oh noche que guiaste!;

¡oh noche amable más que la alborada!;

¡oh noche que juntaste

Amado con amada,

¡amada en el Amado transformada! 25

6. En mi pecho florido,

que entero para él solo se guardaba,

allí quedó dormido,

y yo le regalaba,

y el ventalle de cedros aire daba. 30

7. El aire del almena,

cuando yo sus cabellos esparcía,

con su mano serena

en mi cuello hería,

y todos mis sentidos suspendía. 35

8. Quedéme y olvidéme,

el rostro recliné sobre el Amado;

cesó todo y dejéme,

dejando mi cuidado

entre las azucenas olvidado. 40

Fray Juan de la Cruz

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(1)

Así lo viene testificando la ciencia desde que tiene concomitancia fisiológicamente verificable con el meditador de técnicas tradicionales y filiales contemporáneas.

Desde que en 1.924, por iniciativa de príncipes y mecenas se fundara en Lonavla (India), la Academia de Yoga, dotada con laboratorios para el estudio de los fenómenos físicos y psíquicos inherentes a la práctica del Hata-Yoga, hasta los recientes trabajos realizados por neurólogos del Beth Israel Medical Center de Nueva York (EEUU) sobre el Dalai Lama entre 1.999 y 2.003, la labor de seguimiento verificable durante el estado de meditación, tempranamente extendida por países como Japón, Francia, Alemania, Inglaterra y Suiza, presenta en la actualidad un amplio espectro de campos fisiológicamente explorados con notable nómina de aval científico.

Entre los hitos que jalonan la cronología investigadora cabe destacar al supuesto por la Dra. Francesa Thérèse Brosse quien con el fin de verificar si meditadores yoguis manifestaban control voluntario sobre el sistema nervioso autónomo, en labor pionera, cardiógrafo a cuestas, se desplaza a India en 1.935; tras un largo periodo de seguimiento los trabajos acabaron respaldando (1.946) que efectivamente ciertos meditadores yoguis, manifestaban control voluntario sobre varias funciones autónomas. En 1.961, son los neurofisiólogos indios Wenger, Bagchi y Anand, quienes elevan al The Indian Journal of Medical Research las conclusiones de sus trabajos con el yogui Sri Ramanand (durante el registro de un

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periodo de 10 horas de meditación Sri Ramanand mostró un consumo de oxígeno inferior en un 30% al considerado mínimo indispensable, con punta, hacia la mediación del ciclo, de sólo el 50%). En 1.964, los fisiólogos japoneses Sugi y Akutsu en virtud de sus trabajos sobre expertos meditadores Zen presentaron nuevos datos sobre el consumo de oxígeno y la eliminación del anhídrido carbónico. También sobre meditadores Zen, los neuropsiquiatras japoneses Kasamatsu y Hirai, ampliando la gama de estudios presentan en 1.969 “An Electroencephalographic Study of de Zen Meditation (Zazen).” A comienzo de los `70, los doctores norteamericanos Robert Keith Wallace y Herbert Benson, marcando hito sobre una amplia muestra aleatoria de meditadores (con técnicas de filiación tradicional) no sujetos a confesionalidad religiosa ni dieta alimenticia, estiran las gráficas hasta las tasas del metabolismo, el reflejo psicogalvánico, los cambios bioquímicos o la disminución en el consumo de drogas. Jon Kabat-Zinn, director y fundador de la clínica destinada al estudio de la reducción de la tensión en la universidad del centro médico Mind /Body Medicine de Massachusetts, durante la década de los ´90 lleva a verificación los efectos potenciadores de la meditación sobre el sistema inmunológico de más de 14.000 enfermos de cáncer, sida y fatiga crónica. En la actualidad Richard Davidson, en su laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Madison, mediante resonancias magnéticas alumbra durante el estado de medi-

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tación el giro que en la actividad cerebral produce éste, de la corteza prefrontal derecha (asociada con la agresividad y las emociones negativas), hacia la corteza prefrontal izquierda (sede de las emociones positivas y el entusiasmo).

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Debo reconocimiento de gratitud personal a mi amigo el Dr. Juan Francisco Sierras Corbacho por la generosa y dilatada ofrenda que de “libros de su carrera” (Atlas de Anatomía, Esquemas de Histología y Principios de Medicina Interna), me hizo cada vez que fui precisando para la recreación del Sistema Regenerador de Fuensanguínea.

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Otros trabajos del autor, sometidos a la autorización y verificación oracular de I King, que pueden citarse son los siguientes:

Gen Ético Universal / El Decálogo del Sinaí

(Visión a través de las Mutaciones), 1.986

Ting / El Caldero Oracular de Yi Ching (I), 1.992

I King o La Centralidad del Pueblo, Equilibrio de Celeste Armonía

-La secuencia de los 448 oráculos, uno a uno- 1.996

Chia Jen

Sistema con aparato que integra a la flexibilidad articular y tonificación muscular sobre la base de una estimulación reflexológica general, 1.997

dragon_volando_en_el_cielo@hotmail.com

(952)650961 – Málaga

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